AMANECE Y YA ES MUCHO

Tengo un blog. Ya tenía un blog. Ahora tengo este otro. Como quien tiene un diario, como quien anota en servilletas de papel, sólo que expuesto, abierto. Altavoz de cosas que, muy probablemente, sólo interesan al autor. O ni al autor.
Así pues, quizá escriba aquí de vez en cuando, de cuando en vez. O no. O sí.
De manera idéntica a quien escribe un verso en la servilleta resbaladiza del bar, ambientado con aromas de café, de churros, de fritangas, de teles encendidas escupiendo mentiras.
No tiréis papeles al suelo de los bares, pueden ser poemas en vez de desperdicios. O sólo desperdicios pringosos. Pero no hay manera de diferenciarlos sin mancharse las manos.

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